NUESTRA HISTORIA, MISIÓN, FILOSOFIA


Históricamente...ni todas las feministas han sido lesbianas....ni todas las lesbianas han sido feministas...ni todas las mujeres que han sufrido malos tratos y violencia patriarcal en sus relaciones sexo-afectivas han sido heterosexuales, ni todas las lesbianas- incluso aunque defiendan temas feministas- "aman" en absoluto a las mujeres ... Hoy, a algunas de nosotras -que tenemos vidas complejas...como feministas, como lesbianas, como mujeres agredidas y violentadas al interior de relaciones sexo-afectivas con otras mujeres - NO nos ha dado la gana de seguir callándonos más tiempo frente a las relaciones de control, poder y violencia entre mujeres/lesbianas.  





NUESTRA HISTORIA:


Septiembre 2008-A raíz de la situación concreta de alto riesgo que estaba viviendo una mujer lesbiana inmigrante aislada de recursos institucionales por haber sido rechazado " su caso" en el centro 24 horas de apoyo a la mujer, centro dependiente del ayuntamiento de Valencia, y haberle sido denegada la orden de protección varias veces en los juzgados, comienzan nuestras primeras acciones de apoyo directo y concreto en esta ciudad del estado español.

Octubre, Noviembre, Diciembre 2008- Seguimos detectando situaciones de aislamiento, silenciamiento e invisibilidad constante frente a este tipo de violencia. Hablando sobre la violencia con las mujeres lesbianas de nuestro entorno feminista y también en contacto con mujeres lesbianas feministas latinoamericanas se comienzan a diseñar estrategias diversas para enfocar soluciones prácticas con el apoyo técnico directo y los protocolos -para discernir entre agresora y agredida- de la Red de lesbianas maltratadas de Boston.        
 
Febrero 2009Trás la articulación de un primer taller sobre las relaciones de poder y violencia entre mujeres/lesbianas para un grupo de mujeres y lesbianas en un contexto feminista en Valencia, empezamos a apoyar directamente a más mujeres lesbianas en situación de malos tratos y violencia y a tejer complicidades y acciones a través del apoyo solidario, al darnos cuenta de que encima este no era un tema bien recibido, y éramos incluso censuradas en algunos ámbitos feministas.

Septiembre 2009-Arranca el primer grupo semanal de apoyo abierto para mujeres bisexuales y lesbianas que viven/ hayan vivido maltrato y violencia en una relación sexo–afectiva con otra mujer. El grupo de auto-ayuda y sanación se reúne en un espacio y horario extremadamente confidencial dado que agresoras y agredidas comparten a menudo los mismos círculos sociales y políticos. El grupo tiene dos co-facilitadoras y es accesible para las mujeres/lesbianas con diversidad funcional.  

Octubre 2009- Se conecta una línea telefónica de información, apoyo y acompañamiento confidencial que funciona hasta la fecha de lunes a viernes de 12 pm a 20 horas con una disponibilidad total de 40 horas a la semana.
  
Diciembre 2009-Articulamos nuestra primera asamblea feminista ya como Redes Anti-patriarcales de Reflexión y Acciones Solidarias Subversivas….(R.A.R.A.S.S.) donde empezamos a diseñar estrategias a corto, mediano y largo plazo para el funcionamiento y coordinación de las acciones de apoyo y visibilidad.   


Hoy en día, al continuar con este trabajo y con todas sus ramificaciones y complejidad, nos damos cuenta de que existe una realidad concreta y silenciada históricamente sobre las mujeres/lesbianas en situaciones de riesgo, invisibilidad y aislamiento por violencia en sus relaciones sexo-afectivas con otras mujeres/lesbianas que se están manifestando en dos áreas principalmente: 

1. A nivel institucional, existe un vacío legal para lograr contemplar estas situaciones en toda su complejidad, y con todas sus ramificaciones sociales. Por otro lado,  los servicios de “asistencia” a víctimas de la violencia de género-a menudo despolitizados y ofrecidos desde un enfoque asistencialista por mujeres atrapadas ellas mismas en el engranaje institucional- son realmente inapropiados y culturalmente inadecuados  para las mujeres lesbianas y sus hijos e hijas, sin que haya habido tan siquiera un trabajo de fondo real sobre la lesbofobia estructural e institucionalizada. Mientras haya lesbianas que permanecen en el armario por miedo a la violencia lesbófoba mientras trabajan al mismo tiempo apoyando a "las víctimas de la violencia de género" dentro de las instituciones, entonces estas instituciones no son 100% un espacio seguro para una mujer lesbiana vulnerada y maltratada. 

   
2. Entre muchas feministas que trabajan activamente sobre temas de los derechos humanos de las mujeres se sigue paradójicamente invisibilizando el tema, hay reticencia, rechazo, negación, miedo e incluso censura para hablarlo siquiera. A diario vemos las consecuencias políticas de este vacío legal, y este silenciamiento histórico desde la praxis feminista en las dificultades que tienen las mujeres lesbianas violentadas de poder hablarlo siquiera, de buscar apoyo solidario y de poder sanar de los malos tratos, dejando atrás una relación de poder y violencia con otra mujer/ lesbiana. 

NUESTRA MISIÓN-

Erradicar la violencia y el maltrato a partir de la transformación de los modelos de relación entre mujeres y lesbianas que estén reproduciendo dinámicas de poder y dominación hetero-patriarco-estructurales.

NUESTRA FILOSOFIA-
Creemos que es nuestra responsabilidad, como lesbianas feministas, el continuar visibilizando y debatiendo respetuosa y seriamente sobre las implicaciones reales y simbólicas de este tema tan delicado, desde la voz de las sobrevivientes directas de la violencia y los malos tratos entre mujeres/lesbianas. En el hetero-patriarcado el  silencio frente a la violencia nos hace cómplices.  




¿DESDE DÓNDE NOS UBICAMOS FRENTE A LA VIOLENCIA HETERO-PATRIARCAL "ENTRE" LESBIANAS ?

 
Como lesbianas feministas... transitamos el hetero-patriarcado, obviamente situadas desde un espacio lésbico-feminista ...Por lo tanto, nuestra legítima necesidad de reconocer-nos en esta violencia y poder re-contextualizar políticamente la ineludible existencia de la violencia y los malos tratos invisibilizados en las relaciones sexo-afectivas entre mujeres/ lesbianas  no está ni mucho menos, contradiciendo que el hecho de la violencia machista hetero-feminicida y funcional al patriarcado (generada históricamente por los hombres para someter a las mujeres y las niñas- ejerciendo convenientemente su poder desde el sexismo y la opresión de género) continúa con sus efectos pandémicos hasta el día de hoy, afectándo-nos por supuesto, en todas las culturas y latitudes del mundo. Para todas nosotras, mujeres heterosexuales, bisexuales y lesbianas, esta es una violencia compartida tanto en el nivel inter-personal como en el nivel estructural y simbólico.

Entonces....es muy curioso.... y nos preguntamos: ¿y a quién le sigue beneficiando que incluso nosotras mismas para poder hablar de los tipos de violencia que vivimos a diario como lesbianas en nuestras propias relaciones, sigamos necesitando regresar una y otra vez a los marcos de referencia heteronormativos ...sobre la violencia de género?

El tratar de simplificar nuestros análisis feministas y tratar de invisibilizar nuestra realidad como lesbianas con la hetero-realidad es, de nuevo, una FALACIA ANDROCÉNTRICA que nos sigue debilitando poco a poco frente a la misoginia y la lesbofobia estructurales-y estructurantes-. Ambos tipos de violencia-junto con otras varias como la xenofobia y el racismo sin ir más lejos - co-existen sin problemas y se conjugan perfectamente bien en el heteropatriarcado capitalista y depredador, auto-reforzándose, naturalizándose mutuamente y sosteniendo funcionalmente todo el entramado de los sistemas de opresión. Así, una violencia no está negando para nada la existencia ni la gravedad de la otra....Es básico, lo sabemos en nuestras propias vidas ...como mujeres y como lesbianas, porque las transitamos a diario desde nuestros propios cuerpos...



Creemos que hay que generar y fortalecer los mecanismos de apoyo necesarios para las mujeres bisexuales y lesbianas sobrevivientes de la violencia patriarcal y articular respuestas comunitarias desde el activismo lésbico y feminista, que al mismo tiempo sitúen la responsabilidad donde corresponde: Con las mujeres que ejercen el poder en relaciones de dominio y sometimiento, violentando así a otras mujeres y lesbianas.




 Creemos importante el poder analizar políticamente las posibles causas y consecuencias de esta violencia, sin minimizar el problema, para seguir entretejiendo los matices de un análisis político eficaz, para poder desmantelar este despreciable pero evidente logro estructural del patriarcado: el haber logrado mantenernos silenciadas durante décadas sobre la existencia de la violencia y los malos tratos entre nosotras mismas, en nuestros mismos grupos de pertenencia, en nuestras mismas relaciones íntimas y cercanas, sobre todo por miedo al rebote patriarcal anclado en la lesbofobia estructural.



 Creemos que el reconocer la existencia de esta dura realidad entre nosotras mismas no exime para nada a los hombres heterosexuales que elijen maltratar y violentar a las mujeres heterosexuales con quienes se relacionan. Han sido los hombres históricamente, como grupo social, quienes han ejercido y ejercen la violencia sistémica machista feminicida y patriarcal en contra de mujeres y niñas en todas las culturas y latitudes del mundo y como feministas pensamos que el tratar de diluir una realidad con la otra es tramposo, y es además una falacia patriarcal que nos debilita todavía más frente a la misoginia y la lesbofobia estructurales. En el patriarcado ambos tipos de violencia-junto con otras- co-existen y el reconocer y actuar responsablemente frente a una no significa minimizar la otra.



Pensamos que reconocer la existencia de los malos tratos, el racismo, el clasismo y la violencia misógina y patriarcal también al interior de las relaciones sexo-afectivas entre mujeres no debilita para nada nuestras históricas y futuras luchas sociales, ni confunde ni contradice para nada nuestros discursos feministas anti-patriarcales. Por el contrario, creeemos que visibilizar la existencia de este tipo de violencia y malos tratos "internos" nos enriquece y fortalece ideológicamente a todas nosotras todavía mucho más y a muchas más todavía, frente a esas lógicas patriarcales anquilosadas en las trampas nuestras de cada día ...